dimarts, 17 de novembre de 2015

LOS OJOS ABIERTOS. Carta de Marguerite Yourcenar



LOS OJOS ABIERTOS
Marguerite Yourcenar

Condeno la ignorancia actualmente reinante tanto en las democracias como en los regímenes totalitarios. Se trata de una ignorancia de tal envergadura, a menudo tan absoluta, que se diría querida por el sistema cuando no por el régimen. He reflexionado a menudo sobre lo que debería ser la educación de un niño.
Creo que incluiría estudios básicos muy simples con los que el niño aprendería sobre todo lo que integra el universo, en el planeta cuyos recursos deberá administrar posteriormente, que depende del aire, del agua, de todos los seres vivos y que el menor error o la menor violencia puede hacerles correr el riesgo de ser totalmente destruidos.
Se le enseñaría que los hombres se han matado entre sí en guerras que lo único que han producido son nuevas guerras y que cada país arma su propia historia mentirosamente con el objeto de halagar su propio orgullo.
Se le enseñará el pasado de modo que se sienta vinculado a los hombres que le precedieron para que los admire en lo que merecen, sin convertirlos en ídolos ni del presente ni de un hipotético porvenir.
Se trataría de familiarizarlo al mismo tiempo con los libros y con las cosas; sabría el nombre de las plantas, conocería a los animales sin hacerle realizar horribles vivisecciones bajo pretextos biológicos; se le enseñaría a realizar las primeras curas a un herido: su educación sexual incluiría su presencia en un parto, su educación mental la vista de los grandes enfermos y de muertos.
Se les daría también lecciones simples de moral sin las que la vida en sociedad es imposible, enseñanza que ni las escuelas elementales ni las medias enseñan en el país.
En materia religiosa no se le impondría ninguna práctica ni ningún dogma pero se le hablaría de todas las grandes religiones del mundo y especialmente de la que prevalece en el país que habita, para despertarle respeto y destruir odiosos prejuicios.
Se le enseñaría a amar el trabajo cuando el trabajo es útil y a no dejarse envolver por la impostura publicitaria sobre todo la que alienta el consumo de golosinas que predisponen a las caries o a las diabetes futuras.
Existe ciertamente una forma de hablarles a los chicos de cosas verdaderamente importantes de las que no se les habla.”

Font: El grano de arena. Informativo semanal de ATTAC. 9 de novembre de 2015

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